Cómo se aprenden (y se deberían enseñar) las matemáticas
En una escena de la película Recuerdos del ayer (Studio Ghibli), la protagonista Taeko Okajima rememora las dificultades y frustraciones que la acompañaron en el aprendizaje de las matemáticas. Frente a su deseo de comprender, se encuentra con reglas que memorizar.
Pero ¿qué le habría ocurrido a Taeko —y a todos nosotros— si nos hubieran enseñado las matemáticas de otra manera?
En Matemáticas para Taeko (Shackleton Books, 2026), el profesor y especialista Pablo Beltrán Pellicer imagina una serie de correspondencias líricas e inteligibles dirigidas a esa estudiante para demostrar que el razonamiento lógico puede florecer desde el asombro y la intuición didáctica. Una obra lúcida y reparadora que nos invita a reconciliarnos con el conocimiento formal y a repensar, desde la raíz, el valor transformador de la enseñanza
Participan:
Si quieres saber más sobre el libro: Matemáticas para Taeko, o en la web de Shackleton Books

Viví un momento muy especial con la presentación de «Matemáticas para Taeko» en Librería Cálamo, en Zaragoza. Fue muy emocionante ver reunidos a familiares, amigos, compañeros de la universidad, de centros educativos, amigos del cole, estudiantes, ex-estudiantes y más personas que se acercaron. Feliz es poco. 😍
En conversación con Nuria Begué, compañera en la Universidad de Zaragoza, presentamos a Taeko. Sobre todo, por qué merece la pena escribir un libro pensando en ella, que solo quería comprender en clase de matemáticas. Y que se encontraba con otra cosa. Con un sistema que invitaba a no entender.
En la charla de después se compartió algún episodio que otro vivido por los asistentes. De niños, en el cole; con sus hijas, ahora… incluso se planteó si Taeko hubiese disfrutado con una #thinkingclassroom (sí, claro que sí, y en general con una clase orientada a aprender a través de la resolución de problemas).
Gracias a todos los asistentes. Por supuesto, a Librería Cálamo y a mi editorial, Shackleton Books (sobre todo a Anton Roca, mi editor), por hacerlo posible. Y, en especial, a Nuria Begué por acompañarme de una manera tan cariñosa en este momento.




